Un día en el futuro él estaba sentado mirando el firmamento, observando lo que nadie ve, y de repente sucedió…
De un momento a otro se encontró en un lugar ajenamente conocido con ella, que sorpresa se llevó al poder verla! Podía hasta sentirla y olerla!
Entonces, la tomo en sus brazos, la hizo suya nuevamente y redescubrió cada espacio de su cuerpo, pedazo a pedazo, cada centímetro fue recorrido cuidadosamente sin afán, sin ruido, sin perturbación ni presión alguna. Disfruto cada segundo, cada instante, cada palabra y cada movimiento, olvido simplemente el mundo del que venía.
Asumiendo su no realidad decidió dormir, esperando despertar de aquel sueño, se dedicó a soñar y a abrazar lo que pensó una ilusión. Pero despertó, y ella seguía ahí junto a él.
Con un poco de miedo miro su piel, buscando un espacio efímero que le guiara de nuevo a su lugar futuro, no lo consiguió, seguía inmerso en ese espacio desconocido, asumió entonces que podría venir de un lugar que no existía y que esa era la verdad.
Decidido y convencido volvió a dormir, un poco más seguro de que estaba en el lugar indicado.
Amaneció de nuevo, y ella continuaba observándolo con el firmamento en su mirar, entonces con decidida actitud le pregunto: ¿Qué haces aquí? Ella miro sus ojos de noche y le respondió: no tengo mucho que decirte.
El nuevamente miro el firmamento en sus ojos, y de repente empezó a ver lo que nadie ve, y todo simplemente sucedió…
