Hay quienes dicen que la suerte no existe y tal vez por eso fue que ella murió.
Cada que dices no creer en las hadas una de ellas cae muerta… en el olvido, en el mas allá… son condenadas a morir por un deseo reprimido.
Asomó su ojo una noche haciendo feliz a aquella pequeña que la veía desde la ventana, y entonces esa niña pensó, que buena suerte!!!
Un día sin saberlo, estando sentada en la plaza escucho al viejo zapatero decir: la suerte no existe! Y fue entonces cuando ella murió…y no se vio nunca mas aquel ojo en la ventana.




